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Consejos para una vida sana (II)

Cómo llevar una vida más saludable

© JORGE LERMA / Redacción HEALTHYCLUB

¿Por dónde se puede empezar cuando deseamos mejorar la calidad de nuestra vida?

La alimentación, el descanso y el ejercicio son los tres aspectos fundamentales a controlar si se desea lograr un estilo de vida más saludable. Cambiar o modificar algunos de nuestros hábitos suele ser el primer paso para lograr este objetivo, aunque en muchas ocasiones no se sabe por dónde empezar. Al ser la alimentación un aspecto clave en el tipo de vida de los individuos, el momento de compra de la comida es fundamental a la hora de no adquirir ciertos alimentos no recomendados, de modo a no tenerlos en casa, y así no ingeridos. De cara a evitar llenar el carro en el supermercado con lo inadecuado es importante elaborar en casa una lista que incluya productos frescos, fruta, verduras, hortalizas, carne, pescado y que evite los alimentos procesados.

¿Cómo podemos comer mejor?

En muchas ocasiones, mejorar el modo de cocinar o incluso aprender a hacerlo, cuando no se controla este arte,  resulta muy importante para no caer en la tentación de comprar alimentos pre cocinados. Saber cómo preparar varios platos al vapor, o a la plancha resultará importante a la hora de hacer más sana nuestra dieta. Éste es también un buen modo de ingerir menos calorías.

A la hora de elegir qué se va a comer, la fibra suele ser olvidada. Es importante tener siempre presente que la fibra resulta de suma importancia para regular el tránsito intestinal, y que también ayuda a lograr una sensación de saciedad, la cual nos ayudará a no seguir comiendo de más e ingiriendo demasiadas calorías. También ayudará a que nuestro organismo funcione mejor.

 

consejos para una vida saludable

¿Cuáles son los principales hábitos que se deben cambiar?

Es importante a acostumbrarse a beber agua aún sin tener sed, y a reducir mucho los refrescos y el alcohol. De hecho, el consumo de estos últimos se debe reducir a cumpleaños y compromisos similares. También nos debemos acostumbrar a tomar diariamente frutas, verduras y hortalizas, ya que son los que aportan vitaminas, minerales y fibra al cuerpo, del mismo modo que se debe limitar el consumo de sal y azúcar. Para saber qué cantidades ingerimos cada día, resulta de vital importancia leer el etiquetado nutricional de los alimentos que consumimos, y controlar así las cantidades exactas de azúcar y sal que tomamos al día. Demasiado azúcar puede producir obesidad, y cantidades diarias demasiado altas de sal suele acarrear retención de líquidos etc.

¿Y respecto al deporte?

La práctica de ejercicio debe realizarse de modo continuado. Uno mismo puede motivarse eligiendo una actividad que le guste especialmente, y pueda practicarla varios días a la semana. Cuando realmente no se tiene tiempo para el deporte se debe eliminar el sedentarismo al máximo comenzando a no tomar un medio de transporte para andar distancias de 15 o 20 minutos, eliminar el ascensor y subir las escaleras andando, y tratar de no permanecer sentados en casa demasiado tiempo.

¿Cuál es el descanso mínimo  necesario para el cuerpo?

A pesar de que varíe de unas personas a otras, el mínimo de horas de sueño recomendadas son 8 por la noche. El cuerpo se regenera mientras descansa, por lo que es importante respetar el tiempo de descanso de cara a que el cuerpo aproveche bien el ejercicio realizado y se puedan obtener los efectos deseados.

Más información

4.9/5 - (50 votos)

  • Nutrición
    noviembre 30, 2018 at 10:53 am

    Deporte y dieta. La suma más fácil para tener buena salud.

  • Mercedes Vera
    junio 18, 2019 at 2:27 pm

    Muy buena información, gracias por estos consejos, ahora que llega el verano es bueno saberlo. Buen trabajo!

  • Miriam Nutricionista
    julio 10, 2024 at 9:05 am

    Buen artículo. Vivir de forma sana no significa seguir una lista interminable de reglas, sino adoptar pequeños hábitos diarios que, con el tiempo, marcan una gran diferencia en la salud física, mental y emocional.

    Uno de los pilares más importantes es la alimentación consciente. No se trata solo de contar calorías, sino de elegir alimentos reales, naturales y variados: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables. Reducir los ultraprocesados y el azúcar añadido tiene un impacto directo en la energía, el estado de ánimo y la prevención de enfermedades.

    El segundo gran bloque es el movimiento diario. No es necesario entrenar en el gimnasio cada día, pero sí mantenerse activo: caminar, subir escaleras, estirarse, practicar yoga o realizar entrenamientos funcionales al menos 3 veces por semana. El cuerpo está hecho para moverse, y el sedentarismo es uno de los mayores enemigos de la salud actual.

    A eso se suma el cuidado del descanso y el sueño. Dormir bien es tan importante como comer bien o hacer ejercicio. El sueño regula las hormonas, fortalece el sistema inmunológico y mejora la concentración y el estado emocional.

    Y no podemos olvidar la salud mental: gestionar el estrés, dedicar tiempo a uno mismo, socializar, desconectar de pantallas y conectar con lo que da sentido a nuestra vida. La mente también necesita higiene, igual que el cuerpo.

    Por último, algo básico: constancia y equilibrio. No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de construir una rutina que sea sostenible en el tiempo y que se adapte a tu estilo de vida.

    Gracias por compartir este tipo de contenidos. A veces solo necesitamos recordatorios sencillos y realistas para empezar a cuidarnos de verdad.

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